COMPASIÓN GAZMOÑERA

Paseaba inmaculada mi alma por la urbe y mi cuerpo la seguía; las Sílfides abofeteaban fríamente mi rostro y un rojizo fulgor anunciaba el ocaso. Caminaba embriagado de la belleza, aquel vocablo desconocido por quienes gustan desperdiciar su juventud y no ahorran elogios en los defectos ajenos. ¡ Oh la belleza, la belleza de las cosas sentidas y escuetas!.

De repente, en medio de mi contemplación, llegó a mi acecho un joven paralítico de esos que quieren ganar dinero con la compasión ajena. Y no venía solo, traía una catinga que indicaba su disgusto por el baño; y ablandando su voz y extendiendo su mugrienta mano, me pidió dinero. Y yo le respondí: “ Tú no necesitas dinero sino fe”. Y en tanto que yo reía a carcajadas y fruía mi inocencia, la gente que se encontraba a mi lado, comenzó a increparme con su mirada.

Rato después, en mi tugurio, luego de que mi espíritu volvió a humanizarse, comprendí que aquellas miradas eran una apología a la hipocresía, una efigie a la deshumanización. Deberían avergonzarse esos gazmoñeros que encontraron una humillación en mi lección de vida y se apiadaron de ese miserable aceptando su inferioridad; una ignominia y un oprobio que mis ojos y mi mente límpida no habían imaginado. Y entonces muy triste de ver mi entorno, besé el piso con mis rodillas, y le pedí a Dios que se “apiadara” de mí, y no permitiera que cayera víctima de la compasión de otros.

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posted by GOTHIC KING (ten years after) at 15:11, | 0 comments

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