EL LUJO DE UN MISIRABLE

¡Bienvenido al siglo XX, escenario del conformismo, monumento a la mediocridad!.

Chusma y elite se confunden en un piélago de incomodidades. Los pisotones, los codazos y el infaltable discurso soez, son la ñapa para un vulgo que creyendo disfrutar del arte, soporta las desgracias de unos histriones patosos, de rostros abigarrados, trajes bodrios y gestos postizos, capaces de ahelear en un solo movimiento, la ambrosía de la estética.

Arte, bajo tu nombre se esconden criaturas informes, que renuentes al buen gusto y a la belleza, han engañado con argumentos especiosos a las mentes débiles ávidas de aprobación. Las mismas mentes que se dejan timar con lenguaje abtruso y que mueven la cabeza (como si se pidiera su consentimiento) al escuchar ideas ajenas adornadas con palabras bizarras, generalmente mal utilizadas, pero que son capaces de embelesar los oídos perezosos y nescientes de algunos, que fingiendo asimilarlas, asesinan la creación auto-irónica del escritor.

Apariencia, por tu culpa los fraudulentos “Cine arte” se atiborran de “intelectuales”, hábiles retores, que al final, después de imágenes ralentizadas, simbolismos dúctiles y metáforas difusas; comentan el fárrago acompañados por un café y un cigarrillo, juegan a encontrar poesía en una letrina, y hablando ex professo, hacen creer a los inconscientes que el cine sin pretensiones ontológicas en nocivo al intelecto.

Sólo los martagones hemos tomado conciencia de esta farsa y nos podemos dar el lujo de decir que el verdadero valor de las películas de Buñuel, (¿por supresión de la o?) está en el magnífico humor del absurdo, y en la broma de hacer creer que hay algo oculto a aquellos que gustan de buscar tres pies al gato y que gratis nos arrullan entre cantilenas y comentarios hilarantes.

¿Por qué no aceptar con humildad nuestra ignorancia y dedicarnos a recibir lo que nuestros sentidos, y nada más que ellos puedan aprehender de manera directa, sin necesidad de sofismas?

Tal vez sea cinismo, pavoneo o ninguna de las dos, pero de engaños, apariencias y ficciones, la sociedad ha alimentado su banalidad, mientras que yo, sin invitación, no he podido disgustar las sobras de este banquete nauseabundo. ¡Es una lástima, con el estómago vacío no me gusta vomitar!.

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posted by GOTHIC KING (ten years after) at 15:11, | 0 comments

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