EL MAGO DE LA POBREZA

Los gritos y la curiosidad habían desviado mis despropósitos. Atraído por la idea del sufrimiento ajeno, observaba de forma furtiva, lo que ocurría en el interior de aquella pocilga cuyas vigas frágiles y muros deleznables presentaban una invitación ineludible al suicida. Un jergón, una silla desastillada, cinco telarañas y dos ratones que inútilmente trataban de roer los mendrugos del desayuno, constituían la totalidad del inventario de aquella trampa, que entre jambas y dinteles disfrazaba su artificio.

Adentro, responsables de la algarabía, un viejo sádico y un joven masoquista, deleitaban mis oídos con los gemidos del blues. El director, con un fuste, (a manera de batuta), castigaba la ignominia del negro, que enmascarando su satisfacción con llanto, tañía la guitarra.

Mas cuando aún no acababa el concierto, fui descubierto y convidado a entrar. Bajo mi propio riesgo ingresé tímido al comienzo, pero una propuesta vehemente mitigó mis temores. “No gracias” -Respondí, mostrando mi brazo vendado.

El viejo se portó de las mil y una maravillas, me ofrecía de todo lo que no se me ocurriera. De vez en cuando me distraía escuchando al músico, y cuando volvía en mis cabales, ahí seguía ofreciendo este mago de la pobreza. Me prometió el blues, el dinero, las mujeres, tra la lí y tra la lá.

Por fin me desesperé, e iracundo decidí dar por terminado el monólogo. “¿Quién eres tú, que tanto prometes y no tienes ni siquiera donde enterrar tus frías palabras?”–Pregunté. Y cambiando su cacreca figura en la perfecta lozanía, volvió su mirada sanguinulenta hacia mí y respondió con sulfurosas palabras: “tarado, soy un pobre diablo”.

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posted by GOTHIC KING (ten years after) at 15:07, | 0 comments

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