EL MUSEO DEL EGO
Ceñudas, torvas pero solapadas,
Maldicen displicentes las mujeres
A aquellos que prodigan sus quereres
Y por quienes no están interesadas.
Entonces, les salta su alma de bruja.
Falsamente esperanzado y deshecho
Es el otrora corazón en pecho
Arrancado y tatuado con ruin aguja.
Y en una mazmorra, preso con cadenas,
El infeliz padece. Con agua y pan
Las ilusiones le mantienen llenas.
Y con los pedazos de todos van
Armando del corazón, rompecabezas
Del ególatra museo de Satán.
Maldicen displicentes las mujeres
A aquellos que prodigan sus quereres
Y por quienes no están interesadas.
Entonces, les salta su alma de bruja.
Falsamente esperanzado y deshecho
Es el otrora corazón en pecho
Arrancado y tatuado con ruin aguja.
Y en una mazmorra, preso con cadenas,
El infeliz padece. Con agua y pan
Las ilusiones le mantienen llenas.
Y con los pedazos de todos van
Armando del corazón, rompecabezas
Del ególatra museo de Satán.
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