EL TRADUCTOR
Sobre un índigo lienzo, un divino
Pintor dibuja simples pinceladas,
Y en este diario abierto son grabadas
Ideas supremas con tono opalino.
¡Son las nubes!. En su caligrafía
ideográfica, el cielo deja ver
las meditaciones del supremo ser:
“Hoy es de las tardes la más sombría,
Cuán sólo, cuan olvidado me siento.
Desgraciado de mí, hoy quiero llorar.
Que venga la tormenta, suene el tronar
Que caiga el relámpago y sople el viento”.
Entonces cae la lluvia que moja
La tierra, formando por doquier fango,
Al totear, las gotas tocan un tango
Que es bailado por las podadas hojas.
Y de entre el lodo, saliendo del cieno,
Cual solitaria voz, sobre este llanto,
Un pájaro entona el siguiente canto:
“Benditos sean el sufrimiento ajeno
Que nos ofrece tantas alegrías
Y el poeta, que transforma ese dolor
Como Midas instantáneo del amor,
Convirtiendo la hiel en ambrosía.
Salgo en la lluvia, me oculto del rayo.
Escondido espero la primavera
Que haga sonreír a esta calavera
Con el olor de las flores en mayo”.
Y se aleja danzando este optimista,
Tras la luz de los muertos, a sus cosas.
Sobre la copa de un árbol se posa,
Que con voz metálica y ronca grita:
“Soy el hueso más viejo del planeta,
La tumba más profanada del hombre,
El crimen de un asesino sin nombre,
Mis flacas ramas abrazan al poeta”.
Entre tanto, lento, con menos años
De los que aparenta, un ser calmado
Llega para atender el gran llamado
Celestial, y dice a propios y extraños:
“Soy del creador, el alegre traductor,
el trujamán del árbol y el ruiseñor,
El interprete de la A hasta la Zeta,
El inútil soñador, el poeta”.
Pintor dibuja simples pinceladas,
Y en este diario abierto son grabadas
Ideas supremas con tono opalino.
¡Son las nubes!. En su caligrafía
ideográfica, el cielo deja ver
las meditaciones del supremo ser:
“Hoy es de las tardes la más sombría,
Cuán sólo, cuan olvidado me siento.
Desgraciado de mí, hoy quiero llorar.
Que venga la tormenta, suene el tronar
Que caiga el relámpago y sople el viento”.
Entonces cae la lluvia que moja
La tierra, formando por doquier fango,
Al totear, las gotas tocan un tango
Que es bailado por las podadas hojas.
Y de entre el lodo, saliendo del cieno,
Cual solitaria voz, sobre este llanto,
Un pájaro entona el siguiente canto:
“Benditos sean el sufrimiento ajeno
Que nos ofrece tantas alegrías
Y el poeta, que transforma ese dolor
Como Midas instantáneo del amor,
Convirtiendo la hiel en ambrosía.
Salgo en la lluvia, me oculto del rayo.
Escondido espero la primavera
Que haga sonreír a esta calavera
Con el olor de las flores en mayo”.
Y se aleja danzando este optimista,
Tras la luz de los muertos, a sus cosas.
Sobre la copa de un árbol se posa,
Que con voz metálica y ronca grita:
“Soy el hueso más viejo del planeta,
La tumba más profanada del hombre,
El crimen de un asesino sin nombre,
Mis flacas ramas abrazan al poeta”.
Entre tanto, lento, con menos años
De los que aparenta, un ser calmado
Llega para atender el gran llamado
Celestial, y dice a propios y extraños:
“Soy del creador, el alegre traductor,
el trujamán del árbol y el ruiseñor,
El interprete de la A hasta la Zeta,
El inútil soñador, el poeta”.
Etiquetas: RIMA
0 Comments:
« back home | Publicar un comentario