EL TRONO VACÍO
En cuanto pasa el tiempo, en la medida
En que mi vanidad en el espejo
Permite ver los suicidas reflejos
A través de mi mirada perdida,
La muerte, tierna, acaricia mi espalda
Y astuta, seduce mi oído necio,
Que con júbilo y sin saber el precio
Acepta medirse su jóven guirnalda.
Mas, ¡Ay de mí!, ¡La corona aún no ajusta!
Y en vez de reinar con sapiencia augusta
Debo obedecer a la vida injusta.
Y postrado en un hospital, despierto,
Y pienso que el solio sigue desierto
Hasta el día en que de hinojos, caiga muerto.
En que mi vanidad en el espejo
Permite ver los suicidas reflejos
A través de mi mirada perdida,
La muerte, tierna, acaricia mi espalda
Y astuta, seduce mi oído necio,
Que con júbilo y sin saber el precio
Acepta medirse su jóven guirnalda.
Mas, ¡Ay de mí!, ¡La corona aún no ajusta!
Y en vez de reinar con sapiencia augusta
Debo obedecer a la vida injusta.
Y postrado en un hospital, despierto,
Y pienso que el solio sigue desierto
Hasta el día en que de hinojos, caiga muerto.
Etiquetas: RIMA
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