EN OCASIONES....
En ocasiones, las paredes de mi corazón albergan un inmenso salón de baile en el que las penetrantes vibraciones del swing agitan las más dulces esperanzas al compás de una orquesta risueña. Y mi alma está en primavera.
Mas luego, aquellas florecientes ilusiones, presas de una tórrida realidad, sucumben y se marchiten sin que alguien las resfresque de rock and roll. Y mi alma está en verano.
Otras, no pocas veces, el viento agita mis recuerdos y las lágriams caen como hojas de árbol, y mis cabellos, cuerdas de triste guitarra, tiemblan en un blues acústico, sin resonancia; entonces el otoño se apodera de mi alma.
Finalmente, en el mismo día, la frialdad de las mujeres, la nívea melena de mi envejecimiento prematuro, el violín de mis amigos y el rescoldo de mi crepitante espíritu; interpretan el requiem de mi banda sonora, a la espera de ver en el cielo, mi nombre en los créditos de alguna divina comedia, sin aplausos; mientras que mi alma, congelada en el invierno, se apresta para la próxima mutación.
Mas luego, aquellas florecientes ilusiones, presas de una tórrida realidad, sucumben y se marchiten sin que alguien las resfresque de rock and roll. Y mi alma está en verano.
Otras, no pocas veces, el viento agita mis recuerdos y las lágriams caen como hojas de árbol, y mis cabellos, cuerdas de triste guitarra, tiemblan en un blues acústico, sin resonancia; entonces el otoño se apodera de mi alma.
Finalmente, en el mismo día, la frialdad de las mujeres, la nívea melena de mi envejecimiento prematuro, el violín de mis amigos y el rescoldo de mi crepitante espíritu; interpretan el requiem de mi banda sonora, a la espera de ver en el cielo, mi nombre en los créditos de alguna divina comedia, sin aplausos; mientras que mi alma, congelada en el invierno, se apresta para la próxima mutación.
Etiquetas: PROSA
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