FUERZA DE VOLUNTAD
La rueda cuadrada, el dedo mutilado, y mi vergüenza, constituyen las piezas más valiosas del museo de lo inservible. ¿Acaso no tengo derecho a tener mi propia colección?. Es bien sabido que las mujeres tienen un pasatiempo similar, coleccionan los pedazos de los corazones destrozados de algunos infelices, y a este gran rompecabezas lo llaman Ego.
Así son las mujeres, las malvadas, las perversas, las que amo. Y así he caído víctima de estas Empusas. Ahora, soy libre. Está bien, lo confieso, añoro el cepo. Sin embargo aún critico las esperanzas que esas corrompidas depositan en los desgraciados. Pero las comprendo, al igual que el llanto, la risa, el arte, la ciencia y el vértigo, ese museo es la razón de su existir.
Esto es lo que yo llamo la falta de voluntad.
Sólo una mujer ha tenido el valor para no volverme a ver, ni a hablar, ni a ilusionarme con su amor después de que le demostré mi cariño.
Es mi madre.
Murió asfixiada mientras abrazaba su cartilaginoso cuello.
Así son las mujeres, las malvadas, las perversas, las que amo. Y así he caído víctima de estas Empusas. Ahora, soy libre. Está bien, lo confieso, añoro el cepo. Sin embargo aún critico las esperanzas que esas corrompidas depositan en los desgraciados. Pero las comprendo, al igual que el llanto, la risa, el arte, la ciencia y el vértigo, ese museo es la razón de su existir.
Esto es lo que yo llamo la falta de voluntad.
Sólo una mujer ha tenido el valor para no volverme a ver, ni a hablar, ni a ilusionarme con su amor después de que le demostré mi cariño.
Es mi madre.
Murió asfixiada mientras abrazaba su cartilaginoso cuello.
Etiquetas: PROSA
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