NOSTALGIA
Las cavilaciones del anciano quien durante horas y horas ha estado contemplando a lo lejos el vasto infinito como quien espera el regreso de un ser querido, son interrumpidas – y es que el morbo todo lo tolera, incluso la indiscreción – por un curioso transeúnte:
“¿Qué esperas buen hombre?”, ¿Acaso la espera y la benevolencia están intrínsecamente relacionadas? Mas sin dudarlo un sólo instante, sin encontrar su perdida mirada, se escucha una voz melancólica similar a la producida por una trompeta en una marcha fúnebre, que dice: “Aún no lo sé, por eso sigo esperando”.
“¿Qué esperas buen hombre?”, ¿Acaso la espera y la benevolencia están intrínsecamente relacionadas? Mas sin dudarlo un sólo instante, sin encontrar su perdida mirada, se escucha una voz melancólica similar a la producida por una trompeta en una marcha fúnebre, que dice: “Aún no lo sé, por eso sigo esperando”.
Etiquetas: PROSA
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