PROHIBIDO TOCAR
Fijas en las paredes de un museo, como quien descansa el sueño eterno, apáticas al paso del tiempo porque la belleza no envejece; las voluptuosidades artísticas restriegan su armonía en los desorbitados ojos de los vulgares espectadores. Y con su silenciosa cromografía parece que dijeran: “Somos, oh mortales, las únicas capaces de distraer tu hastío, el único remedio a tu enfermedad mental. Y ni se les ocurra acariciarnos, morralla, que sus abominables manos ajarían el perfume que un espléndido artista ungió en nuestras lascivas geometrías”.
Recostadas en un sofá, desnudas, con una arrogancia que opaca al cielo, también duermen las hermosas mujeres, y su imagen evoca las esculturas que algun artista arrogante talló con divino cincel para exhibir por los pasillos de la naturaleza, con la advertencia de: “PROHIBIDO TOCAR”.
Recostadas en un sofá, desnudas, con una arrogancia que opaca al cielo, también duermen las hermosas mujeres, y su imagen evoca las esculturas que algun artista arrogante talló con divino cincel para exhibir por los pasillos de la naturaleza, con la advertencia de: “PROHIBIDO TOCAR”.
Etiquetas: PROSA
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